Primer
año
El
resumen
Un resumen es
una exposición abreviada, concisa y fiel sobre los puntos más importantes de
un texto o documento. Como tal, puede realizarse de manera oral
o escrita, y debe ser objetivo, claro y coherente.
Es una técnica de síntesis mediante la cual
llevamos un texto a su expresión más esencial, apuntando las ideas más
importantes y los aspectos más relevantes del tema, sin que medien
interpretaciones o posturas críticas. Su objetivo fundamental es facilitar al
lector la comprensión de un texto.
El resumen, es el resultado de un análisis
completo y profundo del texto. Para ello, se procede a leer y comprender el
texto; subrayar, resaltar y anotar las ideas principales; para, a continuación,
realizar un esquema que nos permita identificar su estructura y la forma en que
esta se desarrolla.
Después de estudiar lo que es un resumen, pasemos a leer el siguiente cuento.
CUENTOS
DE LA SELVA
Horacio
Quiroga
LA
TORTUGA GIGANTE
Había una vez un hombre que vivía en
Buenos Aires, y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador.
Pero un día se enfermó y los médicos le dijeron que solamente yéndose al campo
podría curarse. Él no quería ir, porque tenía hermanos chicos a quienes daba de
comer; y se enfermaba cada día más. Hasta que un amigo suyo, que era director
del Zoológico, le dijo un día:
-Usted
es amigo mío y es un hombre bueno y trabajador. Por eso quiero que se vaya a vivir
al monte, a hacer mucho ejercicio al aire libre para curarse. Y usted tiene
mucha puntería con la escopeta, cace bichos del monte para traerme los cueros,
y yo le daré plata adelantada para que sus hermanitos puedan comer bien.
El hombre enfermo aceptó, y se fue a vivir
al monte, lejos, más lejos que Misiones todavía. Hacía allá mucho calor, y eso
le hacía bien. Vivía solo en el bosque y él mismo se cocinaba, Comía pájaros y
bichos del monte, que cazaba con la escopeta, y después comía frutas. Dormía
bajo los árboles y, cuando hacía mal tiempo, construía en cinco minutos una
ramada con hojas de palmera, y allí pasaba sentado y fumando, muy contento en
medio del bosque, que bramaba con el viento y la lluvia.
Había hecho un atado con los cueros de los
animales, y lo llevaba al hombro. Había también agarrado, vivas, muchas víboras
venenosas, y las llevaba dentro de un gran mate, porque allá hay mates tan
grandes como una lata de querosene.
El hombre tenía otra vez buen color, estaba
fuerte y tenía apetito. Precisamente un día en que tenía mucha hambre, porque
hacía dos días que no cazaba nada, vio a la orilla de una gran laguna un tigre
enorme que quería comer una tortuga, y la ponía parada de canto para meter
dentro una pata y sacar la carne con las uñas. AI ver al hombre el tigre lanzó
un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él. Pero el cazador, que tenía
una gran puntería, le apuntó entre los dos ojos y le rompió la cabeza. Después
le sacó el cuero, tan grande que él solo podría servir de alfombra para un
cuarto.
-Ahora
se dijo el hombre- voy a comer tortuga, que es una carne muy rica.
Pero cuando se acercó a la tortuga, vio que
estaba ya herida, y tenía la cabeza casi separada del cuello, y la cabeza
colgaba casi de dos o tres hilos de carne.
A pesar del hambre que sentía, el hombre
tuvo lástima de la pobre tortuga, y la llevó arrastrando con una soga hasta su
ramada y le vendó la cabeza con tiras de género que sacó de su camisa, porque
no teína más que una sola camisa y no tenía trapos. La había llevado
arrastrando porque la tortuga era inmensa, tan alta como una silla, y pesaba
como un hombre.
La tortuga quedó arrimada a un rincón, y
allí pasó días y días sin moverse.
El hombre la curaba, todos los días, y
después le daba golpecitos con la mano sobre el lomo.
La tortuga sanó por fin. Pero entonces fue
el hombre quien se enfermó. Tuvo fiebre y le dolía todo el cuerpo.
Después no pudo levantarse más. La fiebre
aumentaba siempre, y la garganta le quemaba de tanta sed. El hombre comprendió
que estaba gravemente enfermo, y habló en voz alta, aunque estaba solo, porque
tenía mucha fiebre.
Voy a
morir -dijo el hombre- estoy solo, ya no puedo levantarme más, y no tengo quién
me dé agua siquiera. Voy a morir aquí de hambre y de sed.
Y al
poco rato la fiebre subió más aún, y perdió el conocimiento. Pero la tortuga lo
había oído, y entendió lo que el cazador decía. Y ella pensó entonces:
-El
hombre no me comió la otra vez, aunque tenía mucha hambre, y me curó. Yo lo voy
a curar a él ahora.
Fue entonces a la laguna, buscó una cáscara
de tortuga chiquita, y después de limpiarla bien con arena y ceniza la llenó de
agua y le dio de beber al hombre, que estaba tendido sobre su manta y se moría
de sed. Se puso a buscar en seguida raíces ricas y yuyito tiernas, que le llevó
al hombre para que comiera. El hombre comía sin darse cuenta de quién le daba
la comida, porque tenía delirio con la fiebre y no conocía a nadie. Todas las
mañanas la tortuga recorría el monte buscando raíces cada vez más ricas para
darle al hombre, y sentía no poder subirse a los árboles para llevarle frutas.
El cazador comió así días y días sin saber
quién le daba la comida, y un día recobró él conocimiento. Miró a todos lados,
y vio que estaba solo, pues allí no había más que él y la tortuga, que era un
animal. Y dijo otra en voz alta:
Estoy
solo en el bosque, la fiebre va a volver de nuevo, y voy a morir aquí, porque
solamente en Buenos Aires hay remedios para curarme. Pero nunca podré ir, y voy
a morir aquí.
Y como
él lo había dicho, la fiebre volvió esa tarde, más fuerte que antes, y perdió
de nuevo el conocimiento. Pero también esta vez la tortuga lo había oído y se
dijo: -Si queda aquí en el monte se va a morir, porque no hay remedios, y tengo
que llevarlo a Buenos Aires.
Dicho esto, cortó enredaderas finas y
fuertes, que son como piolas, acostó con mucho cuidado al hombre encima de su
lomo, y lo sujetó bien con las enredaderas para que no se cayese. Hizo muchas
pruebas para acomodar bien la escopeta, los cueros y el mate con víboras, y al
fin consiguió lo que quería, sin molestar al cazador, y emprendió entonces el
viaje.
La tortuga, cargada así, caminó, caminó y
caminó de día y de noche. Atravesó montes, campos, cruzó a nado ríos de una
legua de ancho, y atravesó pantanos en que quedaba casi enterrada, siempre con
el hombre moribundo encima. Después de ocho o diez horas de caminar se detenía,
deshacía los nudos y acostaba al hombre con mucho cuidado en un lugar donde
hubiera pasto bien seco.
Iba
entonces a buscar agua y raíces tiernas, y le daba al hombre enfermo. Ella
comía también, aunque estaba tan cansada que prefería dormir.
A veces tenía que caminar al sol; y como era
verano, el cazador tenía tanta fiebre que deliraba y se moría de sed. Gritaba:
¡agua!, ¡agua!, a cada rato. Y cada vez la tortuga tenía que darle de beber.
Así anduvo días y días, semana tras semana. Cada vez estaban más cerca de
Buenos Aires, pero también cada día la tortuga se iba debilitando, cada día tenía
menos fuerza, aunque ella no se quejaba. A veces quedaba tendida, completamente
sin fuerzas, y el hombre recobraba a medias
el conocimiento. Y decía en voz alta:
-Voy a
morir, estoy cada vez más enfermo, y sólo en Buenos Aires me podría curar. Pero
voy a morir aquí, solo en el monte.
Él creía que estaba siempre en la ramada,
porque no se daba cuenta de nada. La tortuga se levantaba entonces, y emprendía
de nuevo el camino. Pero llegó un día, un atardecer, en que la pobre tortuga no
pudo más. Había llegado al límite de sus fuerzas, y no podía más. No había
comido desde hacía una semana para llegar más pronto. No tenía más fuerza para
nada.
Cuando cayó del todo la noche, vio una luz
lejana en el horizonte, un resplandor que iluminaba el cielo, y no supo qué
era. Se sentía cada vez más débil, cerró entonces los ojos para morir junto con
el cazador, pensando con tristeza que no había podido salvar al hombre que
había sido bueno con ella. Y, sin embargo, estaba ya en Buenos Aires, y ella no
lo sabía. Aquella luz que veía en el cielo era el resplandor de la ciudad, e
iba a morir cuando estaba ya al fin de su heroico viaje.
Pero un ratón de la ciudad -posiblemente el
ratoncito Pérez encontró a los dos viajeros moribundos.
-¡Qué
tortuga! -dijo el ratón-. Nunca he visto una tortuga tan grande. ¿Y eso que
llevas en el lomo, qué es? ¿Es leña?
-No
-le respondió con tristeza la tortuga-. Es un hombre.
-¿Y
dónde vas con ese hombre? -añadió el curioso ratón.
-Voy...
voy... quería ir a Buenos Aires -respondió la pobre tortuga en una voz tan baja
que apenas se oía -.Pero vamos a morir aquí porque nunca llegaré.
-¡Ah,
zonza, zonza!-dijo riendo el ratoncito-. ¡Nunca vi una tortuga más zonza! Si ya
has llegado a Buenos Aires! Esa luz que ves allá es Buenos Aires.
Cuando el cazador supo cómo lo había salvado
la tortuga, cómo había hecho un viaje de trescientas leguas para que tomara
remedios, no quiso separarse más de ella. Y como él no podía tenerla en su casa
que era muy chica, el director del Zoológico se comprometió a tenerla en el
Jardín, y a cuidarla como si fuera su propia hija.
Y así pasó. La tortuga, feliz y contenta con
el cariño que le tienen, pasea por todo el jardín, y es la misma gran tortuga
que vemos todos los días comiendo el pastito alrededor de las jaulas de los
monos.
El cazador la va a ver todas las tardes y
ella conoce desde lejos a su amigo, por los pasos. Pasan un par de horas
juntos, y ella no quiere nunca que él se vaya sin que le dé una palmadita de
cariño en el lomo.
Luego
de leído el cuento la tortuga y el gigante de Horacio Quiroga, realiza un
resumen en tu cuaderno de Castellano de tres cuartillas, observa los aspectos a
evaluar.
Ø Debes
cuidar la presentación y ortografía
Ø Debes
realizarlo a bolígrafo azul o negó
Ø El
cuaderno de Castellano debe tener trazado su margen y los subrayados de títulos
y subtítulos del mismo color que el margen
Ø Importante
cada vez que comiences un párrafo deja un espacio de 1 cm de sangría si trabajas
en el cuaderno.
Ø Los signos de puntuación no se les coloca color.
Aspectos a evaluar
| Ponderación |
Organización ideas puestas en un orden lógico y la forma en que son presentadas mantiene el interés del lector | 4 puntos |
Ortografía, puntuación y gramática. El resumen no presenta, errores de puntuación, ortografía, uso de mayúsculas | 4 puntos |
Exposición de las ideas. El resumen incluye la idea principal y los detalles más importantes del texto
| 4 puntos |
Comprensión del tema. El resumen contiene todos los hechos certeros sobre el tema. | 4 puntos |
Identificación de las ideas centrales. Expone la idea principal nombra el tema del resumen y esquematiza los puntos principales | 4 puntos |
Nota | 20 puntos |